martes 4 de diciembre de 2007

¿Qué tan pervertido eres?

Ps ya mero se terminan las clases y los odiosos trabajos finales. Por lo pronto, dando el rol por la interné, me encontré con algo muy interesante que se llama "el pajámetro" que en spanish mexicano, sería algo así como el chaquetómetro o puñetómetro. El cuál, mide tu intensidad de perversión a la hora de hacer el tan íntimo acto de la masturbación. El pajámetro consta con un total de cuarenta preguntas y sólo te da opción a "sí" y "no". Por cada "sí" aumenta tu grado de perversión y, por el contrario, por cada "no", disminuye.

Yo pensaba que no era tan perverso, hace un tiempo que no me "hago" una, pero recordando aquellas misericordiosas masturbadas que me daba, contesté el test. El chiste es que yo creía que era un tipo común y corriente y que la mayoría de mis amigos me sobrepasaban totalemente, siempre creía "malditos pervertidos", y a la cabeza de todos estaba el chino. Resulta que hice la prueba y mi puntaje fue de 20, después se lo pasé al chino y a ese wey le salio un puntaje de 16. ¿Quién es más pervertido? ps yo. No lo podía creer. En fin, a continuación les paso el link para que hagan la prueba y les agradecería que comentaran su puntaje, por si alguien tiene más de veinte no sentirme tan mal.

Nota: Mujeres favor de abstenerse, el mencionado test es para la masturbación masculina. Contiene lenguaje y, sobretodo, datos explícitos sobre nuestras prácticas autoamatorias.

martes 6 de noviembre de 2007

Comenzar una vez más

Cambiaré algunas pequeñas cosas en el blog, creo que el ciclo de la imagen anterior ha terminado. Las ligas a sus blogs serán puestas en las próximas horas. A ver qué sucede.

Una novia y un concierto después...

Alguien debería decirme lo estúpido e irresponsable que soy, por tener un blog y no darle la atención que se merece; después del post de Remedio para el mal de putas, no he hecho más que deambular por la vida sin inspiración alguna y, peor aún, ha pasado más de un mes de que los Héroes del Silencio estuvieron en el foro sol y ni siquiera me tomé la libertad de redactarles todo lo que pasó por mi mente durante ese concierto. Alguien dbería decirme lo estúpido e irresponsable que soy.
Pasando a otro tema, sólo hablaré un poco del concierto anhelado. Al igual que Valeria, compré mi entrada prematuramente, esperé demasiado, sabía que el día estaba lejos, pero bajo las inevitables zancadas que dá el tiempo, llegaría.
Junto con un cuarteto de amigos más, me fui en un viaje directo al concierto y para no variar, nos pusimos tremenda peda en el camión, faltaba más!
En México fuimos a un bar llamado... no me acuerdo como se llama, pero está a lado de uno que se llama "Los tarros" y la borrachera seguía subiendo de nivel. Por primera vez en toda mi entera vida, me he subido a una pecera, nada fuera de lo usual, aunque algo peligroso.
No entraré en detalles de que si Bunbury ya no da el ancho para seguir siendo un "héroe", que sio no desgarra la voz como antaño, que si Valdivia tiene problemas de artritis y de plano sus solos de guitarra han bajado de nivel considerablemente, de que si en vez de traer a Alan Boguslavsky trajeron al inepto hermano de Valdivia, etc. No entraré en detalles ni nada por el estilo, porque simplemente no puedo ser objetivo con un grupo como lo son los Héroes del silencio.
Me encantó, me fascino, me conmoví, casi lloro, nomás no lo hice por que soy bien machín (aunque ya sé que nada tiene que ver, pero de algún modo me tengo que justificar), y por si fuera poco, abrieron con la rola de mi vida, con esa rola abren el concierto de mi vida, con esa rola comenzó mi vida, hablo de "El estanque".
La entrega fue total, me desgarré, brinqué, grité, casi me caigo entre la ola de gente que iba y venía, mis pies terminaron hechos papilla por las mil horas que estuve parado, pero valió la pena, tener a los Héroes a sólo unos metros tiene un significado considerable, ya que no los pude ver en San Luis Potosí en el cierre de la gira de Avalancha, antes de su separación.
Al final todo volvió a ser normal, me vi caminando solo en el foro sol, pues me había perdido de mis amigos, y me envolví en la cruda realidad de mi existencia una vez más y, por si fuera poco, la cruda había llegado a mí y a eso súmenle la deshidratación de estar pegado a miles de personas y los diez litros de sudor que solté. Una puta botella de agua me costó cuarenta pesos y ya no me alcanzó para mi tazita conmemorativa, maldita sea.
Sé que es mala mi reseña, si no le gustó, no comente.

miércoles 19 de septiembre de 2007

La vida de los otros


Esta película, es una reproducción de lo que pasa en la Alemania socialista durante la década de los ochentas dirigida por Florian Henckel von Donnersmarck. El protagonista es un policía (espía) que trabaja para el gobierno alemán, con las características típicas del hombre físicamente muy delgado y de estatura baja, pero que compensa eso con una personalidad severa, digna de alguien "emocionalmente inestable".
Pero a final de cuentas resulta ser un personaje que, como otros de su tipo, psicológicamente están faltos de amor y de atención; lo podemos ver en la escena en donde una prostituta llega a su departamento y él le pide que se quede un tiempo más.
La historia me parecio algo lenta aunque bastante atractiva. Sobre espionaje político, sobre algunos restos de lo que fue la policía alemana en la década de los cuarentas, durante la segunda guerra mundial. En donde se cuestiona la lealtad de un personaje que hace obras de teatro y se cree que va en contra del régimen socialista, al cual se le investiga a la mera usanza del espionaje de aquellos años, con micrófonos escondidos en los aparatos electrónicos de la casa, por medio de la persuasión, de la psicología, etc.
Para al final, darnos cuenta de que nadie, por más cruel, malintencionado, frío e insensible que sea, está exento de la necesidad de sentir otro tipo de cosas que involucren a otras personas. Lo cual me parece que le da un plus a la oferta dramática a diferencia de los clichés estadounidenses en donde el que es malo es malo. Pues aquí no se cuestiona si lo que hace el protagonista está bien o mal o si es bueno o malo, simplemente se retrata una realidad ya vivida y se crean espacios que se prestan para la interpretación de cada quien. Algunos podrán sentir odio por el protagonista, pero en lo personal, a mí me dio compasión.

STARDUST: El misterio de la estrella


Stardust: El misterio de la estrella, es un filme dirigido por Matthew Vaughnde de características extraordinarias; no porque sea una buena película, sino por que precisamente la trama es fantástica, de aventuras, de magia, de brujas, principes, amor, entre otros elementos que colocan a esta película dentro del género de ciencia ficción.
Creo que la historia carece de grandeza, pues al igual que muchas otras películas del estilo, se basan en una serie de estereotipos ya determinados y en situaciones de vida que pocos creeríamos podrían suceder. Reinan la belleza de los protagonistas, la majestuosidad de los paisajes, etc.
Y entre otras cosas, el final es tan poco sorprendente, pues desde la primera media hora te puedes dar cuenta de que Tristán (el protagonista) al final va a ser el único heredero del reino que tanto se pelean otros tantos personajes. Hablando una vez más de los estereotipos, por ejemplo, menciono a la bruja que es interpretada por Michelle Pfeiffer, quien desde el principio se deja ver como la mayor amenaza de la historia, la bruja fea que es mala por el hecho de ser mala, no por que tenga una historia de vida bastante penosa y torturadora, sino por que hacer el mal le place y le llena. Hay una escena en donde la bruja parece arrepentirse del mal que ha hecho, lo cual me pareció extraordinariamente bien, pues en ese momento rompía con el estereotipo, pero al final de cuentas, dentro del papel aún más malévolo de la bruja, era sólo una trampa.
Técnicamente, me parece un trabajo bueno, entre la secuencia de cámaras, los efectos especiales, la fotografía y, en especial, la musicalización. Esta última me pareció muy bien realizada, pues va de acorde con el contexto de la historia y la situaciones que en el desarrollo de la historia se presentan; son de esas veces que la pura música te eriza la piel.
En síntesis, creo que "El misterio de la estrella" es una película al puro estilo holliwoodense (Estados unidos-Reino Unido), en donde la historia deja mucho que desear y se trata de contrarrestar con los elementos técnicos antes mencionados. Si me lo preguntan, es una buena película para ir a entretenerse, para llevar a la novia y que de vez en cuando te diga "ya ves" cuando alguien habla del amor verdadero.

domingo 27 de mayo de 2007

Remedio para el mal de putas

Como cada viernes por la noche, acompañado por mi jodida soledad, salí a caminar por las oscuras calles del centro, tomando los pasajes en donde se ponen las prostitutas de día y los travestidos de noche; era habitual y muy predecible mi rutina, caminar y caminar hasta encontrar algún bar donde tomar un par de cervezas y, si tenía suerte, terminar con una desconocida en la cama teniendo sexo más salvaje que el viernes anterior.

Pero eso, como cada viernes, nunca sucedía. Siempre fui malo con el sexo opuesto, un tipo hundido en sus pensamientos que definitivamente nunca despertaba el interés de alguna mujer. Creo que la única vez que llegué a establecer algún contacto, aburrí a la fémina con mis pláticas apasionadas sobre la degradación social y mis profundos análisis de los textos de García Márquez. Sólo se limitó a decir, de una manera honestamente cruel, que la aburría y se fue directo a la barra, quizá a esperar a alguien que simplemente le invitara una copa y le propusiera sexo sin compromiso.

Después de las mencionadas cervezas, salí como siempre a curar ese mal de amores con otro mal que según José Manuel, un abogado con complejo de psicoanalista que ocasionalemente se embriagaba conmigo, se llamaba "mal de putas". Decía José Manuel que quienes padecían este mal, lo padecían de por vida, no existía remedio alguno. Y efectivamente creo que mi mal no podía ser curado, pues de alguna manera tenía que llenar el vacío que las mujeres siempre dejaron en mí, incluso el de mi madre.

Así que caminé directamente hasta el número 2060 de la calle Reforma y toqué el timbre, e inició una vez más el mismo rito de los viernes por la noche: un hombre de aspecto intimidante abrió una ventanilla en la puerta, me miró fijamente por dos segundos, cerró la ventanilla y enseguida abrió y me dejó pasar. Esperé sentado en esa pequeña sala en la que al fondo había una cortina roja y de donde salían, como un catálogo virtual, las chicas disponibles al momento que se presentaban con un "hola" y diciendo su nombre.

Hubo una chica en particular que me llamó la atención, por que nunca la había visto, por que era muy hermosa y por que cuando se presentó salió con un aire despótico, sabiendo que era la mejor, su nombre era Natalia. Hecha mi elección se la comuniqué al tipo intimidante, me acompañó al cuarto y me dijó "en un momento viene la chica, por favor pongase cómodo, en caso de necesitar ayuda prenda la televisión". Su voz y su manera de trato contrastaban mucho con su apariencia.

Como de costumbre, me desnudé y esperé sentado sin prender la televisión para tratar de aguantar lo más que pudiera a la erección y que de esa manera, cuando la chica llegara, no pensara que estaba tan urgido, aunque era algo estúpido, por que el hecho de estar ahí, automáticamente me ponía en tal situación.

Después de unos cinco minutos, entró Natalia cubierta con una toalla y secamente me dijo "acuéstate bocabajo". Con ese aire tan impersonal que caracteriza a una prostituta, que hasta en cierto momento, pareciera que te miran con odio, por que te saben conciente de la razón por la que se obligan a trabajar en ese giro. Tal vez sea interpretado como una violación aceptada por las dos partes con algunos formalismos. Entonces hice lo que Natalia me dijo y comenzó a darme un "masaje estimulante" que más bien parecía una venganza por mi imprudencia. Después, en tono imperativo, me dijo que ahora me acostara bocarriba y luego comenzó a darme sexo oral, un tanto sorprendido pensé que era el mejor que alguien me había dado, con la succión y la cantidad de saliva necesarias y algo de improvisación que me gustó.

Habiendo terminado me preguntó en que posición me la quería follar, "de misionero" respondí. Puso una sábana, me puso el condón y después se acostó esperando el momento en que decidiera dejarle ir toda mi virilidad. Lo hice. Comencé a moverme cadenciosamente al ritmo que ella estableció, nunca nadie me había hecho establecerlo. Pero como buen tipo retraído y con destellos de psicópata, comencé a embestir de forma ruda hasta que Natalia me pidió que parara por que la lastimé, comenzó entonces a establecer otra vez el ritmo, lentamente, suave. Mi plan era tratar de terminar lo más rápido posible, para terminar con esa incomodidad e irme a casa a pasar las siguientes tres horas viendo televisión sin ver televisión, absorto en los senderos que una y otra vez me llevaban a mundos insospechados, donde el sufrimiento era inagotable. Pero ante su silenciosa petición lo hicimos a su manera.

Fue entonces cuando me di cuenta que había un deseo infinito en sus ojos, en su cuerpo. No eran aquellos gemidos fingidos que acostumbraba a escuchar cada viernes, secos, hipócritas. Comenzó a acariciarme el dorso con las manos sintiendo cada endidura, cada forma. Como un reflejo a veces levantaba la cadera para hacer de ese roce algo más cercano; por mi parte tuve la entera confianza de empezar a tocarle los senos, oler cada parte de su cuello, rozar mis labios en su piel hasta llegar al punto de besarla y ser correspondido, nunca algo así había sucedido, "una puta nunca besa" pensé. Aumenté el ritmo, ella lo consintió agarrándome de las nalgas y apretándome fuerte hacia su caverna misteriosa muchas veces invadida hasta que por fin la presión de mi vientre cedió, cual río salvaje e inexplorado. Lo que aún me sorprendio más todavía, fue que a sabiendas de que yo había terminado, ella seguía como un animal hambriento, seguí el juego.

Minutos después, mientras me ponía el pantalón, ella seguía acostada bocarriba inerte, fue como si una serpiente le hubiera inyectado una dosis de veneno, de repente se movía como con un espamo, sus ojos estaban fijos en los espejos del techo, no sé a quien contamplaba, si a ella o a mí. Se paró, se envolvió en la toalla y se salió sin decir absolutamente nada. Tuve la necesidad de darle las gracias pero no lo hice. Terminé de vestirme y me fui. Como dije, sólo llegué a mi casa a ver televisión sin ver televisión, sólo que ahora esos senderos ya no me llevaron a mundos insospechados donde el sufrimiento era inagotable, ahora me llavaron directo a Natalia, a la pasión y deseo que impuso en el acto sexual, desee volver a verla.

Después de eso, cada viernes iba impaciente, nos enredamos en un hilo de complicidad, nunca nos dirigíamos la palabra fuera de lo que siempre se hablaba, siempre salía del cuarto sin siquiera mirarme y, aunque seguía pagando por sus servicios, sentí que eso era algo mucho más profundo y que ella igual lo sentía. De alguna manera mis profundos vacíos emocionales se llenaron. En una ocasión me encontré a José Manuel en el bar y le comenté que estaba equivocado respecto a que no había remedio para el mal de putas, que se curaba involucrándose con una, puesto que con el tiempo la dejabas de ver como sexoservidora, como en mi caso. Natalia para mí ya no era prostituta, se había convertido en una mujer con la que tenía sexo casual con un costo medianamente elevado.

sábado 19 de mayo de 2007

La ironía de la vida


Como cualquier otro día te despiertas, vas a orinar, desayunas, te conectas a internet, platicas con tus amigos lo acontecido en la parranda el día anterior, haces algo de tarea y de repente te llama tu primo, con quien has pasado muchos momentos dignos de recordar y te dice que a su hermano lo operaron de emergencia a causa de una apendicitis, que los planes se cancelan, le deseas lo mejor y cuelgas.

Diez minutos más tarde te llama uno de tus mejores amigos y te dice que la abuela de otro de tus mejores amigos ha muerto, después cuelgas. Piensas que esa señora algún día cruzó palabras contigo y te trató muy amablemente, te acuerdas. Te vistes y asistes al velorio en la iglesia de la colonia. Termina la misa y le das el pésame a tu amigo y a sus padres. La carroza sale rumbo al cementerio seguida por una fila interminable de carros. Después ves llegar un carro de color rojo muy adornado y de él sale una quinceañera, la conoces, es la hermana de una de tus amigas, la felicitas y partes también rumbo al cementerio.

El ataud está siendo bajado a la fosa, el mariachi toca las golondrinas, el cielo ya se ha puesto gris y la lluvia comienza a caer. Un trueno resuena en el cielo muy quedito, pero lo suficientemente largo como para que lo note la gente. Los alaridos desgarradores de la familia involucrada te enchina la piel. Ves a gente no deseada observando con morbo la escena. Termina el entierro, el primogénito dice algunas palabras y todos se van empapados por la lluvia.

Llegas a tu casa, te conectas nuevamente, hablas con tus amigos sobre los planes para la noche y recibes una llamada más, la hija de Alfonso, uno de tus mejores amigos en la secundaria, ha nacido. Le llamas a Alfonso y le deseas lo mejor, quedan en reencontrarse para tomar unos tragos y platicar de lo que les ha acontecido en sus vidas. Cuelgas.

Después sólo te quedas meditando y pensando en las ironías de la vida, alguien alguien nace, alguien disfruta la vida y alguien muere. El ciclo sigue su curso sin alteraciones y tú lo ves pasar día a día.

Abuela de tu amigo: QDEP